miércoles, 15 de mayo de 2013

El Parlamento Europeo examina los cigarrillos electrónicos



Los cigarrillos electrónicos podrían ser una solución para los fumadores que quieren dejar de fumar pero no logran superar su adicción a la nicotina. ¿Son seguros? ¿Deben regularse como el tabaco o como los medicamentos? Los eurodiputados discutieron sobre estas cuestiones con un grupo de expertos durante un taller celebrado el 7 de mayo, dentro del marco de la revisión de la normativa sobre el tabaco.

Los cigarrillos electrónicos tienen, como tantas otras cosas en la vida, sus ventajas y sus inconvenientes. En la nómica de ventajas figura que son una alternativa más segura que el tabaco: suministran una dosis de nicotina sin humo, y el nivel de sustancias tóxicas es mucho menor que la contenida en el humo de los cigarrillos convencionales.

En la lista de inconvenientes se encuentra el hecho de que no se disponga de suficiente información, al carecerse de estudios sobre los efectos a largo plazo en los seres humanos. Tampoco se ha demostrado que sean completamente seguros; contienen sustancias perjudiciales; pueden generar adicción a la nicotina; los aromas pueden ser nocivos para la salud; y pueden atraer a los jóvenes.

La Comisión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS) proponen que los cigarrillos electrónicos queden sometidos a una reglamentación que los considere fármacos, pero el sector tabaquero preferiría que la legislación los considere productos del tabaco.

Defensores y detractores

Igual que tienen ventajas e inconvenientes, los cigarrillos electrónicos también tienen defensores y detractores, como demostró la sesión celebrada en la Eurocámara. "Sé que hay posiciones enfrentadas en este asunto, pero en tanto que eurodiputados tenemos que lograr la mejor reglamentación posible de estos productos y no prohibirlos", aseguró Linda McAvan, eurodiputada socialista británica que lidera el procedimiento legislativo sobre este tema en el Parlamento Europeo.

El eurodiputado popular alemán Peter Liese, por su parte, defendió que los "cigarrillos electrónicos son peligrosos, sobre todo si no se fabrican bien". Y añadió que no pueden quedar sin regular. Roberto Bertolini, representante de la OMS ante las instituciones de la Unión Europea, advirtió que "no hay estudios que demuestren que no hay consecuencias a largo plazo".

Charlotte Pisinger, del Centro para la Prevención y la Salud de Copenhague, reclamó que "no se repitan los errores del pasado". Jean-François Etter, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra, aseguró que "los cigarrillos electrónicos son mucho más seguros que fumar cigarrillos reales y hay pruebas que muestran que ayuda a dejar de fumar".


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