lunes, 1 de septiembre de 2014

Economía circular: conectar, crear y conservar el valor


La idea de la economía circular es una respuesta a la aspiración de crecer de forma sostenible en un contexto de presión creciente ejercida por la producción y el consumo sobre los recursos y el medio ambiente mundial.
Hasta ahora, la economía ha seguido básicamente un modelo de «tomar, producir y tirar», es decir, un modelo lineal en el que todos los productos acaban llegando al «final de su vida útil». Para hacer una transición hacia una economía circular, hay que volver la vista hacia la reutilización, reparación, reacondicionamiento y reciclaje de materiales y productos ya existentes. Lo que solíamos llamar «basura» puede transformarse en un recurso. La mejor manera de entender la economía circular consiste en fijarnos en los sistemas vivos naturales, que funcionan de forma óptima porque todos sus componentes encajan en el conjunto. El diseño de los productos está deliberadamente adaptado a los ciclos de los materiales. Como resultado, se produce un flujo de materiales que conserva su valor añadido durante el mayor tiempo posible, con un residuo remanente prácticamente nulo. 
Europa ya ha abonado el terreno para esta transición con la emblemática iniciativa Una Europa eficiente en el uso de los recursos, la cual forma parte de la Estrategia Europa 2020 Esta iniciativa coordina acciones en muchas áreas políticas para promover el crecimiento sostenible y la creación de empleo a través de un mejor uso de los recursos

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