lunes, 6 de junio de 2016

Etiqueta Ecológica Europea


La Etiqueta Ecológica de la UE es un sistema fiable, transparente y no discriminatorio válido en toda la UE y en los países de la AELC (Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein).
La Etiqueta Ecológica Europea (EEE), representada gráficamente por una flor de tallo verde coronada por la letra “e” y las estrellas de la bandera europea, es un sistema de certificación gestionado por el Comité de Etiqueta Ecológica de la UE con el apoyo de la Comisión Europea y de todos los Estados miembros. Significa que un organismo público e independiente ha comprobado que el producto cumple los estrictos criterios ecológicos y de rendimiento definidos a nivel europeo. Su objetivo es ayudar a los consumidores europeos a identificar los productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente.
Creada en el año 1992, la Etiqueta Ecológica Europea constituye una  parte importante de la política comunitaria de instrumentos voluntarios  de ayuda a las empresas y a los  consumidores para mejorar su actuación ambiental. La EEE es uno de los instrumentos incluidos en el Plan de Acción Comunitario de Producción y Consumo Sostenible y Política Industrial Sostenible de la UE y cuenta con el respaldado de las autoridades ambientales de la UE y de los Estados Miembros.
El objetivo es promover productos que pueden reducir los efectos ambientales adversos, en comparación con otros productos de su misma categoría, contribuyendo así a un uso eficaz de los recursos y a un elevado nivel de  protección del medio ambiente. La consecución de este objetivo se efectúa proporcionando a los consumidores orientación e información exacta, no engañosa y con base científica sobre dichos productos.
La Etiqueta Ecológica de la UE es una etiqueta de tipo I, las cuales tienen las siguientes características generales:
  • Etiquetado voluntario
  • Tienen como objetivo identificar y promover productos ecológicos
  • Establecidas por categorías de productos.
  • Basadas en múltiples criterios a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
  • Criterios establecidos por un organismo independiente que no interviene en el mercado.
  • Aplicación controlada por un proceso de certificación y auditoría. (requerimientos específicos según ISO 10424).


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