La semana pasada celebro el 68 aniversario del Tratado de ROMA. El 25 de marzo de 1957 se firmaron dos tratados: el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea (CEE) y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA o Euratom).
El Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea creó un mercado común entre los seis países participantes (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos). El objetivo era fomentar vínculos más estrechos e impulsar el crecimiento económico mediante el aumento del comercio.
En las dos nuevas Comunidades, el Consejo de Ministros adoptaba las decisiones sobre la base de una propuesta presentada por la Comisión. La Asamblea Parlamentaria tenía una función consultiva y emite opiniones dirigidas al Consejo. La Asamblea se amplió hasta 142 diputados.
La Asamblea Parlamentaria Europea celebró su primera sesión el 19 de marzo de 1958. Los Tratados de Roma incluyen una disposición específica que prevé la elección directa de los miembros de la Asamblea (ésta se implementó en 1979).
Firmado en: Roma (Italia) el 25 de marzo de 1957 Entrada en vigor: 1 de enero de 1958
PUNTOS CLAVE DEL TRATADO
Objetivos
- El objetivo de la CEE y del mercado común era:
- transformar las condiciones económicas de los intercambios y de la producción en el territorio de los seis miembros, y
- contribuir al avance hacia una unificación política más amplia de Europa.
Objetivos específicos
Los signatarios aceptaron:
- sentar las bases de una «unión cada vez más estrecha» entre los pueblos europeos,
- asegurar mediante una acción común, el progreso económico y social de sus respectivos países eliminando la barrera comercial y otras barreras que los dividen,
- mejorar las condiciones de vida y de trabajo de sus ciudadanos,
- garantizar un intercambio comercial equilibrado y una competencia leal,
- reducir las diferencias económicas y sociales entre las diferentes regiones de la CEE,
- suprimir gradualmente las restricciones a los intercambios internacionales mediante una política comercial común,
- respetar los principios de la Carta de las Naciones Unidas,
- consolidar la defensa de la paz y la libertad invitando a los demás pueblos de Europa que participan de dicho ideal a asociarse a este esfuerzo